Con este ejercicio trabajaremos la zona abdominal, el suelo pélvico, glúteos y piernas. Para ello, se parte de una posición tumbada sobre el costado, la pierna de abajo flexionada sobre el suelo y la de arriba estirada.
Coge aire y al soltar echar la pierna hacia atrás con el suelo pélvico y el transverso del abdomen activado. Repetir con la otra pierna. Es muy importante mantener la respiración acompañando el movimiento con la inspiración y la espiración.
Al inspirar (coger aire) el abdomen debe meterse para dentro y
Al espirar (soltar aire) el abdomen va hacia afuera.
Con este
ejercicio trabajaremos la zona abdominal, el suelo pélvico, espalda y brazos,
concretamente los tríceps. Partimos de una posición delante de un sofá apoyando
las manos en el sofá de manera que los brazos queden en un ángulo de 90º.
Coge aire y activa transverso del abdomen y suelo pélvico y
Al exhalar siéntate en el suelo flexionando los codos.
Con este ejercicio trabajaremos la zona abdominal, el suelo
pélvico, glúteos y piernas.
Para ello, el proceso es el siguiente:
1. Se parte de una posición tumbada tumbada en suelo
sobre la espalda (posición tendida supino) con rodillas flexionadas, brazos
extendidos a los lados del cuerpo con manos mirando hacia el techo.
2. Se coge aire y
al soltarlo activa suelo pélvico, transverso del abdomen y eleva glúteos a la
vez que estiras la pierna derecha.
3. Se sube y baja glúteos con la pierna estirada
10-12 repeticiones antes de cambiar de pierna.
Ya
está aquí el verano y con él los momentos de playa y/o piscina por lo que os
presentamos en este post una forma sencilla de tonificar las piernas cuando
estemos en alguno de estos lugares. Ya sabéis que soy una firme defensora de
practicar actividad física integrándola en las rutinas normales de la vida
cotidiana.
Os
propongo 3 sencillos ejercicios para realizar bien en una piscina o en el mar.
Se aconseja que el nivel del agua sea como mínimo hasta las rodillas, ya que
tendremos que ejercer fuerza para vencer la resistencia del agua con lo que
estaremos fortaleciendo nuestra musculatura y sin ningún impacto.
El
primer ejercicio que te propongo es caminar hacia delante intentando desplazarte
empujando el agua con las piernas.
El
segundo ejercicio consiste en caminar hacia atrás. Puede que nunca hayas realizado este
ejercicio que tiene múltiples beneficios. Asegúrate que donde lo hagas no hayan
personas u obstáculos con los que poder chocar.
Beneficios de caminar hacia atrás
Caminar
hacia atrás activa grupos musculares que no se activan caminando hacia
adelante. Con ello fortalecemos musculatura y ligamentos articulares.
Aumentamos la capacidad de soporte de la rodilla y,al ser diferente la pisada,
evitamos el impacto de los talones contra el suelo.
También
se pueden obtener beneficios cardiovasculares y quema de calorías en menor
tiempo, ya que caminar de espaldas aumenta la frecuencia cardíaca, más que
caminando hacia adelante al mismo ritmo.
Así
mismo, aumenta la concentración. Nos obliga a ser conscientes del presente para
evitar caernos. Caminar hacia adelante, resulta tan sencillo que, nos permite
seguir pensando en nuestras responsabilidades y problemas todo nuestro camino.
Para
terminar mencionaremos que también mejora las funciones del cerebelo ya que al
caminar hacia atrás debemos mantener el equilibrio. Es el cerebelo el encargado
de coordinar y equilibrar nuestros movimientos.
Por
último, te propongo que realices desplazamientos de manera lateral. Flexiona un poco el cuerpo
y desplázate hacia un lado moviendo primero la pierna que va hacia ese lado y
luego acompañando con la otra. Cuando nos desplazamos lateralmente trabajamos
la musculatura exterior e interior de la pierna (músculos abductores y
aductores).